Grapas, papel, libertad, pasión por un tema concreto y, sobre todo, ganas de crear… todos estos ingredientes, y los que se quieran añadir al gusto, conforman la eventual receta para cocinar un fanzine. Qué es y cómo hacer mi primer fanzine, de Javier García Herrero (editado por Bandaàparte), acerca este fascinante formato a un público infantil, valiéndose de la dilatada experiencia de su autor a través de múltiples talleres con los más pequeños.

Charlamos con Javier, y con una de las responsables de la interesantísima editorial Bandaàparte, Marga Suárez, sobre este fantástico proyecto. ¡Ojo! Este artículo no constituye una mera reseña del libro, sino una atractiva y contundente reflexión en torno al universo fanzinero, sus claves y su futuro, de la mano de quiénes mejor lo conocen. Así que sin más dilación, vamos al lío, que la conversación dio para mucho.

¿Cómo surge ‘Mi primer fanzine’?

«La idea surge de nuestra propia experiencia» —nos cuenta Marga—, «Antonio y yo (hermanos y socios en Bandaàparte) comenzamos en el mundo de la edición con los fanzines. Si nuestra intención editorial es aportar una nueva mirada al mundo literario, debía ser nuestro cometido ser los primeros en acercar el formato fanzine a l@s niñ@s.

Comenzamos a pensar en autores con la idea de que la publicación tuviera continuidad, siempre en el espacio infantil. Ahí surgió el nombre de Javier García-Herrero, al que ya conocíamos, para comenzar esta historia. Lo que no sabíamos es que él ya tenía una amplia trayectoria acercando el género a l@s más pequeñ@s a través de talleres y que su formación también había ido en esta línea en los últimos años. Cuando nos entregó el primer borrador nuestra idea original mejoró al 1000%».

«Yo quería que la publicación tuviese lo mejor de todos los fanzines que he hecho» —continúa Javier—, «y fuera como los que me gusta leer. Después de contactar con algunos amigos, amigas y familiares con hijos e hijas, les envié el argumento de algo más parecido a un documental que a un cuadernillo de actividades».

Un artista realiza un viaje por 7 ciudades, colaborando con niños y niñas entre los 4 y los 13 años con la intención de crear los contenidos de una publicación interactiva. Durante este proceso, reflexiona sobre la fantasía y la creatividad infantil desde su experiencias en el mundo de la autoedición y los talleres experimentales. A partir de cada etapa del viaje, plantea una guía para que sean los lectores y lectoras del libro quienes construyan sus propios fanzines.

Eso sí que es un briefing, y qué mejor manera de definir, junto al shooting que le hicimos a esta obra, su argumento. Seguimos charlando…

«Este artículo no constituye una mera reseña del libro, sino una atractiva y contundente reflexión en torno al universo fanzinero, sus claves y su futuro, de la mano de quiénes mejor lo conocen».

Enfoque pedagógico y muy práctico

—Como profesor he de felicitarte por el enfoque pedagógico del libro. ¿Cómo fue el proceso de realización de Mi primer fanzine

«Muchas gracias. El proceso ha sido fantástico, intenso, y muy estimulante. La idea inicial era que de las colaboraciones, con dinámicas personalizadas en cada caso, resultasen temas, iconos, referentes y argumentos sobre los que yo dibujaría a posteriori, pero muchas veces las situaciones eran demasiado buenas como para frenar las dinámicas, y durante las sesiones “han surgido” algunas imágenes insuperables, que no tenía sentido redibujar para conseguir un estilo-homogéneo.

Inesperadamente, cuando habíamos terminado los encuentros, me invitaron a participar en un festival en Palermo, para el que preparé un taller donde poner a prueba, con niños y niñas completamente desconocidos para mí, algunas de las ideas surgidas durante las colaboraciones. Fue una experiencia muy emocionante, y de este giro-de-guión provienen algunas imágenes importantes del libro, como el fotomontaje del ficus columnaris y el Iron Man de Neri, o las páginas sobre el dibujo no figurativo.

La implicación de las familias de colaboradores y colaboradoras, que en varios casos participaron activamente, ha sido fundamental. De cada etapa ha resultado suficiente trabajo como para hacer una publicación, con un material único e irrepetible. Asimismo, el libro está pensado para ser replicable, adaptando los temas y las dinámicas creativas a los intereses, tiempos, lenguajes y objetivos de lectores y lectoras de cualquier edad, y también de docentes que quieran utilizarlo en cursos y talleres».

Look «fanzinero»

El libro está planteado, en cuanto a diseño, desde una perspectiva muy «fanzinera» en cuanto a su look & feel. ¿Fue premeditado o te salió natural?

«Entre las dos opciones, natural, pero no inconsciente. La estética es similar a la de mis publicaciones. Con un protagonismo de la línea, en contornos y texturas, contrastes fuertes con el blanco de fondo, y un uso puntual de colores primarios. Todo el interior está dibujado a mano sobre papel, incluidos los textos, en diversos tamaños. La edición de las partes y la composición de cada página, incorporando algunas fotografías, es digital. Así, los dibujos de niños y niñas se distinguen claramente de los míos, dentro de un lenguaje común, al haber compartido herramientas relativamente limitadas.

«El espacio blanco permite dibujar sobre las historias y modificarlas. No es un libro para colorear, pero sí coloreable. Y lo planteamos como una posibilidad. Si se quiere, puede hacerse interviniendo directamente sobre el papel, o “simplemente” con la imaginación».

Por otro lado, el mercado infantil está lleno de libros-objeto espectaculares, y dice mucho del carácter de Bandaàparte que estuviesen de acuerdo en publicar algo así, sin añadir un coloreado postizo para hacerlo “llamativo” porque sí, ya que tenía sentido centrarnos en el contenido, en el dibujo, y en la singularidad del proceso, y mostrarlo de una manera con la que fuese posible identificarse, pensar “yo podría hacer algo así”».

«El libro está pensado para ser replicable, adaptando los temas y las dinámicas creativas a los intereses, tiempos, lenguajes y objetivos de lectores y lectoras de cualquier edad, y también de docentes que quieran utilizarlo en cursos y talleres».

¿Cómo comenzaste en el mundo del fanzine? Trayectoria 

«Supe que existían por la sección Fan de Fanzines en los cómics Marvel de los 90. Antes de haber visto un fanzine, con 11 años, un amigo y yo intentamos hacer el nuestro. Posiblemente éramos demasiado exigentes, y no lo terminamos. 10 años después sí que hice uno con dos amigos, en un folio doblado en 8 partes, sin una temática definida, que llegó a tener 9 números.

El año que estuve en la Academia de Bellas Artes de Palermo estudié Prácticas Creativas para la Infancia, participé en la creación de un colectivo (interdisciplinar, transnacional, etc.) y lo primero que hicimos fue un fanzine; con el referente de las revistas creadas por grupos artísticos como Oulipo y las experiencias de Bruno Munari. Teníamos la posibilidad de proponer retos a otros miembros, trabajar desde la invención de juegos creativos, y la publicación era uno de los soportes que nos permitía seguir en contacto, después de aquel año, desde distintas ciudades, invitando a nuevos artistas a participar. El número 14 lo hicimos 4 años después durante un taller en el Centro de Innovación Pedagógica de Lille». 

«Con el tiempo, creé mi propio sello: Ediciones Aerostáticas» —prosigue Javier—, «y la publicación impresa pasó a ser un soporte constante para mi trabajo personal, proyectos colaborativos, y la edición del trabajo de artistas, escritores y escritoras en el fanzine Aerostático Grotesco. Como dibujante, creo que algunas de mis mejores páginas han sido para fanzines en los que me han invitado a participar. La libertad para experimentar y el compromiso con la ilusión de quien coordina, producen una combinación muy motivadora.

He montado exposiciones a partir de los originales que formaban un fanzine, y he hecho fanzines con motivo de exposiciones, colectivas e individuales, mostrando de manera distinta las obras, con un carácter propio, buscando ir más allá del clásico catálogo. También vídeos y performances con motivo de presentaciones en espacios culturales; o una publicación que recogía imágenes y textos desde una colaboración sonográfica con la artista Narcoléptica. 

«Tenía sentido centrarnos en el contenido, en el dibujo, y en la singularidad del proceso, y mostrarlo de una manera con la que fuese posible identificarse, pensar “yo podría hacer algo así”».

En la actualidad, coordino talleres con la creación de fanzines como argumento principal, y otros en los que son un medio para recopilar trabajos en torno a otras temáticas. También realizo encargos, colaboraciones interdisciplinares, y estoy diseñando actividades relacionadas con el libro. En otro orden de cosas, empecé a hacer un podcast gracias a la propuesta de Bruno Galindo, que al leer mi Final Magazine imaginó una adaptación sonora para la radio de El Estado Mental. Por último, en unos días se inaugura mi próxima exposición individual: “ZOOM”, en la galería AdB – (del 17 de octubre al 9 de noviembre, en Murcia)».

Fanzines: presente

«Siempre que voy a librerías y bibliotecas en las que hay fanzines, a festivales y ferias independientes, o cuando consulto plataformas como Fanzineología, encuentro maravillas» —nos cuenta Javier—,. «cosas que no tienen espacio dentro del mercado editorial por el tipo de contenido, el tema, la extensión, por el “anonimato”…

Es muy difícil disfrutar del trabajo editado de autores y autoras de menos de 30 años. Es evidente que alguien con 5, 15 o 20 años puede hacer cosas buenísimas, y también es positivo que puedan acceder a creaciones de gente de su edad, además de por Youtube.  Las cosas cambian cuando hay voluntad de dibujar o escribir profesionalmente, cuando ya se trabaja con editoriales y medios, o desde la academia. ¿Tiene sentido meterlo todo en el mismo cajón?

Con todo, recomiendo mucho intentar no hacer diagnósticos. La pequeñísima escala a la que suceden las cosas es una de las principales características de todo estoEso hace que no haya dos panoramas-fanzineros iguales, porque es algo realmente inabarcable. Siempre más amplio de lo que parece. Y eso está muy bien. No debemos pensar que ya nos conocemos todos; que leyendo 3 (o 30) fanzines, o viendo una exposición, tendremos  una  perspectiva de cómo es “el fanzine contemporáneo”.»

Fanzines: futuro y evolución digital

«Los medios digitales amplian las posibilidades en todos los puntos del proceso. Podemos utilizar todas las técnicas y soportes del pasado (de investigación, comunicación, creación, edición, publicación, distribución y lectura), más las actuales a las que tengamos acceso. Lógicamente, hay menos fotocopias grapadas que en el siglo XX, cuando no había otra forma de publicar textos e imágenes. Con cifras menores, y mientras sea posible utilizarlo, el papel impreso seguirá siendo especial.

Si lo principal es que el mensaje llegue a la mayor cantidad de público posible, está claro que el papel no será la mejor opción. Pero ese no siempre es el objetivo al crear algo, y sabemos que la visibilidad en internet no es precisamente «democrática. Por otro lado, la esencia de los fanzines no es el formato. Sería genial que alguien siguiese nuestra guía haciendo memes, por ejemplo.

Canino es un buen ejemplo de personas que hicieron fanzines en papel, siguen leyéndolos, y ahora crean un contenido independiente que incorpora —cuando les parece— vídeos, enlaces, gifs, etc. Además de canales de youtube que son explícitamente fandom, cuentas de redes sociales como @bajonasso, @2fotos2fotos@41Strange, me parecen claramente fanzines contemporáneos. Además, el podcast es un formato que me interesa muchísimo, y que está directamente relacionado con la creación gráfica y editorial».

¿Y respecto al futuro? «Parece que mientras exista la humanidad habrá fans, y que seguirán haciendo “cosas” sobre los temas que les apasionen, con los medios que tengan a su alcance, experimentando, y teniendo en cuenta la forma en la que van a recibirse esos mensajes. Algo que podría ser bueno para ese futuro -y no desde una posición retro antitecnológica- sería que quienes tenemos colecciones personales de fanzines en papel las pusiéramos en circulación. Regalándolas a quien intuyamos que podría apreciarlas, donándolas a bibliotecas públicas…»

«La esencia de los fanzines no es el formato. Sería genial que alguien siguiese nuestra guía haciendo memes».

Fanzines actuales, clásicos y recomendaciones para estar al día

«Creo que lo uno de los recursos más importantes a seguir es el programa de radio A este lado de la tumba, de Juan Camós. Lo crea en directo, y se emite en radios libres de Barcelona, con una calidad y una constancia inexplicables, que nunca le agradeceré lo suficiente. Después, publica cada emisión en la web, con descripciones que son, en sí mismas, itinerarios de lectura fascinantes; y en su página de Facebook incorpora imágenes y enlaces complementarios.

 En papel, hay 3 que han sido fundamentales: 

  • PlayGround, de Berliac. Publicado por Ediciones Valientes.
  • Tengofiebrecreo, de Carlos Santonja y Ernest Graves.
  • Morsas y castores, de Carla y Juan Ramón Pereira Docampo.

De los que he publicado yo, ahora destacaría: Los Autores Imaginarios, junto a Helena Martínez Oliva (cuando ella tenía 8 años), y los 3 números de Final.   

Algunos fanzines más recientes: 

  • Surf Cats vs Skate Cats, de Ami . Una lectora que ha seguido la guía que proponemos en el libro.
  • Food& zine, coordinado por Asís Ibarra.  
  • Querida Diane, de Gerardo Vilches y Roberto Bartual, con grandes colaboraciones, desde la tercera temporada de la serie Twin Peaks

También recomiendo seguir cualquier actividad de los colectivos Hostia Un Libro, Genoma Poético y Homo Velamine, así como los podcasts La Pinacoteca de Radio, Todopoderosos, Sangre Fucsia, Pictopía y Campamento Krypton (todos disponibles, por ejemplo, e n la plataforma ivoox)».

Y hasta aquí esta apasionante charla, henchida de calidad y cultura fanzinera. Mamis y papis inquietas del mundo, si queréis promover el espíritu creativo, analógico y fanzinero en vuestras hijas e hijos, como complemento a tanta tablet y youtuber «trasnochao», no dejéis de seguir a Javier en su aventura docente, y haceros con un ejemplar de Mi primer fanzine a la de ya.

Fotos: Salva Cerdá

Ficha técnica

  • Título: Qué es y cómo hacer mi primer fanzine
  • Editorial: Bandaàparte editores
  • Género: fanzines; infantil
  • Idioma: español
  • Encuadernación: rústica
  • Medidas: 170 x 240 mm
  • Páginas: 60
  • ISBN: 978-84-947482-6-4
  • Año de publicación: 2019
  • Web

¡Importante! Si os habéis quedado con ganas de más, no dejéis de visitar la web de nuestro amigo Mon Magán, experto, entre otras cosas, en fanzines, donde publicó con anterioridad a nosotros otra entrevista con Javier, y a través del cual conocimos esta joyita. Sabed que de vez en cuando se pasea por nuestro blog, y se deja caer grandes artículos sobre el tema, o nos aconseja qué fanzines debemos seguir.