

Está claro —y si no basta con echarle un vistazo a los titulares de prensa— que hablar de política ha dejado de ser centrarse en partidos, ideologías o siglas: todo es storytelling y simplificación. Cómo, cuándo, dónde y, sobre todo quién «cuenta» el mundo, parece ser lo que prima, y el «por qué» pierde enteros en este acto tan antiguo que es comunicar. Y es precisamente en este sustantivo interrogativo donde las revistas independientes políticas llevan años centrando su trabajo con una estrategia en aparente desventaja: menos medios, menos ruido… pero mucho más criterio.
Sin embargo, estas publicaciones que a menudo se gestan en estudios de diseño, sí dominan un lenguaje que a otros medios se le escapan: el visual. Si mezclamos una combinación de criterio editorial, diseño y tiempo para digerir ambos, obtenemos una fórmula que supone cada vez más un acto de resistencia frente a la inmediatez informativa del clickbait y la supuesta neutralidad de buena parte de los medios generalistas.
Más allá del objeto: las revistas como instrumentos políticos
En este artículo no nos vamos a detener a definir qué es una revista independiente, que ya lo hemos hecho en múltiples ocasiones. El ejercicio realmente interesante supone ir un paso más allá a la hora de definir estas publicaciones no solo como piezas bien editadas o ejemplos brillantes de diseño editorial, sino como instrumentos discursivos capaces de operar en capas menos evidentes: políticas, sociales y culturales.
Las publicaciones indie constituyen auténticos laboratorios de diseño: exploran sistemas gráficos, ritmos, formatos y acabados de impresión sin complejos. Pero a menudo se obvia que ese mismo espíritu experimental se debe trasladar también al contenido.
Es ahí donde la publicación deja de ser un mero contenedor para convertirse en una herramienta: un espacio donde proveer contexto, posicionarse y proponer otras formas de entender el mundo.
Pondremos el foco precisamente en cómo determinadas revistas independientes políticas constituyen verdaderos instrumentos para repensar estructuras de poder, cuestionar modelos de vida o amplificar voces que se suelen quedar fuera del relato dominante.
Frente a la información rápida «formato snack» nosotros apostamos por una información contundente «formato puchero de la abuela», y para ello hemos vertebrado este artículo en diversos posicionamientos temáticos que las revistas independientes políticas suelen adoptar.
La revista «protesta»: política a pecho descubierto
Algunas revistas independientes políticas no se andan con rodeos. Defienden posturas claras, huyen de cualquier supuesta neutralidad y se centran menos en el titular y más en comunicar con criterio, pero explicitando su posición sin ambages.
Good trouble


Un buen ejemplo de ello es Good Trouble. Una revista en formato periódico que presume de una plataforma web de lo más potente, y que explora la intersección entre arte, cultura y activismo global.
No en vano su naming y tagline provienen del mantra que popularizó John Lewis, un líder de la lucha por los derechos civiles: Good trouble, necessary trouble (algo así como «causar problemas por una buena causa»).
Su contenido es una mezcla heterogénea de entrevistas, historias de protesta, arte y documental. El diseño, bajo la batuta del gran Richard Turley, adopta un formato de periódico broadsheet (sábana) heredero de cierta estética de fanzine clásico, donde se combina la tinta negra con otra tinta plana de impacto (normalmente flúor).



Nada es casual: un mesurado caos visual refleja la energía de la protesta. Un detalle de coherencia y principios: Good trouble es una publicación sin ánimo de lucro que destina sus beneficios a diversas ONG y causas sociales.
Si queréis conocer más detalles, ya hablamos de ella en nuestra recopilación anual de 2018.
Jacobin



En un registro distinto, pero igual de claro ideológicamente, se posiciona Jacobin (Nueva York). Se trata de una revista trimestral de orientación socialista democrática que ofrece análisis profundos sobre política, economía y cultura. Hardcore de izquierdas, sin complejos.
Lo interesante aquí no radica solo el discurso o diseño, sino en el alcance. Decenas de miles de suscriptores en papel, ediciones específicas para Latinoamérica y miles de lectores online desmontan la idea de que las revistas independientes políticas sean necesariamente de nicho. Cuando se impone la claridad editorial, el mensaje alcanza a mucha más gente y pasa menos desapercibido.


Fotos: web Jacobin
Periodismo lento: cuando lo político es informar
No todas las revistas independientes políticas proclaman consignas al aire. Algunas hacen algo igual —o más— subversivo en el contexto actual: cambiar el ritmo.
El llamado slow journalism («periodismo lento») se posiciona justo en el espectro contrario al ciclo informativo de «usar y tirar». Menos prisa, más contexto. Menos breaking news, más explained news.
Delayed Gratification



Probablemente Delayed Gratification sea el caso más paradigmático. Su tagline lo dice todo: Last to Breaking News («Los últimos en dar las noticias»). De hecho, la cabecera británica reivindica haber acuñado precisamente el término slow journalism.
Cada número trimestral revisa los eventos más importantes de los últimos tres meses una vez la polvareda informativa se ha asentado. El resultado de este ejercicio es más estético y meditado, pero además más verificable y útil para detectar patrones económicos, sociales y políticos.


Su financiación proviene principalmente de suscripciones, prescinde prácticamente de publicidad y ha elevado la infografía al nivel escuela. De hecho, literalmente puesto que ofrecen cursos sobre infografía de datos, con precios especiales para suscriptores. Todo un recordatorio de que el diseño también puede ser una herramienta política cuando se pone al servicio de la comprensión y la comunicación.
Por si fuera poco, se han marcado un libro recopilatorio de sus mejores artículos infografiados titulado An answer for everything que es una auténtica delicia infográfica.


Más información en nuestra recopilación anual de 2016.
Weapons of reason



En esa misma liga juega Weapons of Reason, una revista monográfica dedicada en cada número a explicar los grandes retos del mundo en el siglo XXI: cambio climático, inteligencia artificial, megaciudades o el envejecimiento de la población.
Como viene siendo habitual en estas publicaciones, el diseño (a cargo del estudio Human after all, alma mater del proyecto) no acompaña al contenido: lo traduce gracias a ilustraciones e infografías. Narrar con profundidad y criterio no es suficiente para estas «armas de la razón», sino que también proponen soluciones desde la serenidad, como muestra su sección final —What now?— que invita a la acción informada y a huir de la ansiedad.
El proyecto original constaba de un número cerrado de ejemplares que iban apareciendo en cada contraportada. Este rasgo distintivo favorece no solo el coleccionismo, sino también una recopilación de los mejores artículos en forma de libro póstumo. Súper recomendable, de verdad.




Más información en nuestra recopilación anual de 2021.
Las revistas independientes políticas y el planeta
El cambio climático y los modelos de consumo exacerbado son unas de las principales preocupaciones de la población mundial, especialmente de las generaciones más jóvenes que observan impotentes como la ¿clase? política destruye el mundo en pos de un crecimiento económico constante que beneficia solo a una minoría.
Esta inacción ante lo inevitable se ha convertido en uno de los grandes ejes de preocupación de muchas revistas independientes políticas contemporáneas. Pero no todas lo abordan desde el catastrofismo.
It’s Freezing in LA


It’s Freezing in LA lo deja claro desde su propio nombre, tomado de una célebre frase negacionista de Donald Trump durante un discurso. La ironía ya marca el tono desde la propia cabecera.
Su propuesta es cristalina: combinar periodismo y diseño para explicar la crisis climática sin alarmismo gratuito, apostando por una comunicación accesible y matizada.



Y es que cuando se habla de cambio climático, lo habitual es adoptar discursos excesivamente técnicos o apocalípticos, que claramente no mueven a nadie. It’s Freezing in LA sin embargo busca un punto intermedio entre ciencia y activismo, invitando a voces y disciplinas distintas para explicar cómo el cambio climático ya está afectando a la sociedad y al mundo.
Más información en nuestra recopilación anual de 2020.
The Preserve Journal



En una línea más cercana a nuestra cotidianeidad como individuos aparece The Preserve Journal, una publicación independiente que conecta alimentación, territorio y sostenibilidad real.
En su exploración de una cultura alimentaria más sostenible, responsable y resiliente, la publicación invita a sus lectores a comprender el flujo completo que se esconde detrás de cada comida: producción, logística, territorio, estacionalidad, residuos, comercio justo, etc.


Esa idea se traslada a su propia estructura: el contenido sigue el cambio de estaciones, aunque al mismo tiempo busca ser atemporal para que volvamos a números pasados, y no caduquen y pierdan relevancia.
Más información en nuestra recopilación anual de 2019.
Representación: «mira quién habla también»
Otra forma clara de hacer política es decidir quién habla. Muchas revistas independientes políticas funcionan como plataformas de representación para colectivos históricamente marginados.
Al Hayya


Al Hayya, fundada en Beirut, es una plataforma bilingüe (árabe e inglés) liderada exclusivamente por mujeres, con contenidos literarios, visuales y sonoros que abordan feminismo, antirracismo y pensamiento queer desde una perspectiva transnacional.
A esta revista no se la puede etiquetar simplemente como «feminista» pues va más allá. Al Hayya fabrica un marco donde las mujeres puedan hablan desde dentro, en su propio idioma (literalmente), y bajo sus propios códigos. El mero hecho de ser bilingüe ya es constituye una declaración de intenciones: no se traduce el texto, se traduce el marco mental.


El relato público sobre feminismo, especialmente cuando miramos al mundo árabe con ojos occidentales, se llena de filtros, clichés o conmiseración. Esta cabecera libanesa opera justo al revés: no «explica», simplemente construye relato y desplaza con éxito el eje de un centro de gravedad informativo basado en prejuicios culturales.
Azeema



Desde Reino Unido Azeema celebra las vidas y la creatividad de mujeres y personas no binarias frente a la mayoría global.
Cada número es monográfico y aborda temas como identidad, diáspora, migración o activismo desde relatos contados en primera persona, lejos de la representación estereotipada de los medios generalistas.
Y esto último es muy relevante porque el término «representación» a menudo es tramposo y juega al despiste: mucha estética y poca verdad, mucha pose y poca voz propia. Azeema pone el relato en las manos de las personas a las que representa, y lo hace a través de una coctelera de cultura e identidad, pero también desde la belleza y la estética.
Mother tongue


En un registro muy distinto pero complementario, Mother Tongue plantea la maternidad como experiencia cultural y política, alejándose de los clichés de la crianza normativa para explorar la complejidad vital de las madres como individuos.
Para Mother tongue la maternidad no es una función necesaria y romantizada, de hecho a menudo presenta relatos de imposición externa sobre mujeres que no querían ser madres, pero por diversas razones se ven abocadas a ello. Y es en estos márgenes alejados de topicazos donde precisamente se nutre la cabecera.


Las mujeres son personas con todo lo que conlleva esta obviedad: complejas, atravesadas por cuestiones laborales, sí, pero también movidas por el deseo, el arte, la gastronomía, la variedad y, ¿por qué no? también la política. Es decir, madres como personas completas mas allá de la propia crianza.
Más información en nuestra recopilación anual de 2022.
Cuando la forma es el discurso
Y para cerrar hemos escogido un bloque menos evidente pero igualmente importante: ¿qué ocurre cuando el diseño no acompaña el mensaje, sino que es el propio mensaje?
Offal


Offal transita entre el manifiesto y la broma: un zine diseñado deliberadamente en Microsoft Word y exclusivamente con Times New Roman, haciendo suyas unas limitaciones que harían llorar al diseñador más estoico. Y ahí radica precisamente el quid de la cuestión: el punch del chiste no es atacar lo estético, sino reivindicar una línea editorial sin normas. Abrazar el caos a todos los niveles.
Su propuesta acaba siendo radical más que nada por su simpleza: convertir «sobras» en contenido principal y relevante. Fragmentos literarios, rarezas, ideas en busca de hogar… todo lo que normalmente no pasa la criba y se queda fuera del producto final más predecible. Offal recoge esta «basurilla» intelectual, la monta y la publica sin vergüenza.



Cuando hablamos de «buen» diseño nos vienen a la cabeza términos como control, coherencia, limpieza o sistema. Offal se posiciona en el polo opuesto a propósito: usa el límite como postura y convierte la forma en argumento. En otras palabras, legitima su contenido a base de tomar una postura desacralizando algo que pocas cabeceras se atreven: el diseño editorial.
Más información en nuestra recopilación anual de 2024.
Colofón

Tras esta (pequeña) muestra de temáticas diversas y diseño de bandera, queda claro que las revistas independientes políticas han venido a ocupar un lugar cada vez más abandonado por los medios generalistas: la comprensión y el análisis.
¡Ojo! La independencia no garantiza verdad per se, pero sí algo muy valioso: margen y espacio para construir pensamiento y criterio. Cuando el diseño entra en ese espacio deja de ser mera decoración para convertirse en lenguaje y comunicación.
Fotos: Salva Cerdá (excepto donde se indique otra cosa)


