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Pablo Gámez llevaba años involucrado con la tipografía desde muy diversas perspectivas. En su biografía destaca, sobre todo, el haber sido organizador, junto con Nora García, de Typomad y los Aperitipos. Pero también sabía que acercarse de verdad a la tipografía es aprender a diseñar tipografía. Hay trenes que solo pasan una vez, y Gámez no estaba dispuesto a dejar ir el suyo. Después de sopesar varias opciones, se decantó por cursar el exigente Master Type and Media en La Haya. En esta entrevista que nos ha concedido este joven e intrépido diseñador, indagamos, además de en los aspectos meramente tipográficos, en lo que hay alrededor de un máster como este con el fin de romper el mito de que son inaccesibles y carísimos. Si has pensado alguna vez que cursar estudios tipográficos en el extranjero era poco menos que ciencia ficción, puede que no sea tan difícil como creías.

 

Rayitas Azules: ¿Cuáles fueron las razones por las que decides dejar tu trabajo y tus actividades en torno a las letras e irte a la Haya a estudiar tipografía en el master Type & Media de KABK en La Haya?

Pablo Gámez: Bueno, pues llevaba años enamorado del diseño de tipos, poniéndole mucha atención en mi trabajo como diseñador y organizando Typomad y los Aperitipos , pero sin diseñar tipografías. Quería aprender, pero los masters en España eran todos privados y fuera de mi presupuesto. Además, por mucho que intentaba aprender por mi cuenta, o en algún taller, sabía que si no apostaba por ello sería casi imposible llegar a un nivel profesional. Así que fue un ahora o nunca.

Decidirme por Type and Media entre todos los masters fue fácil, la verdad. Hablando con ex-alumnos y leyendo textos de los profesores, me di cuenta que mi forma de entender el diseño encajaba perfectamente allí. El Learn by doing , la búsqueda de la experimentación, la reflexión basada en la historia pero aplicada a la actualidad… Los que me pusieron definitivamente en esa vía fueron Joancarles Casasin y Noe Blanco. Con sus opiniones y consejos me atreví a intentarlo en KABK.

RA: A nivel personal, cómo era Pablo Gámez cuando se fue a la Haya y cómo es ahora Pablo Gámez.

PG: Antes de ir, por tener que formarme por mi cuenta, dedicaba mucho de mi tiempo libre a la tipografía. Esa pasión me hacía estar las horas necesarias para alcanzar el nivel adecuado para ser admitido.

Ahora, quiero hacer más cosas. Salir a la montaña a escalar con mi hermana, ir al teatro con mi pareja… También vuelvo con más confianza en mi mismo. Ver que he sido capaz de cumplir las expectativas que esos profesores tenían, y acabar ganando el premio al alumno del año… Me ha ayudado a quitarme complejos.

Open Day. Esquina de clase con el proyecto de Pablo

RA: ¿Cuáles serían las cualidades del Master Type & Media?

PG: La increible variedad que tiene. Empezando por los alumnos, que suelen tener trayectorias y conocimientos muy distintos y que se complementan entre sí. También las asignaturas son muy variadas, desde distintas técnicas de caligrafía, lettering, digitalización…hasta tallado de piedra y programación. Además, aunque mucha gente no lo sepa, aprendemos a diseñar árabe, griego, cirílico, hangul… con profesores especializados en esos sistemas de escritura.

Los profesores son auténticas leyendas, eso también es destacable. Son muy exigentes pero también te aportan mucho. Y lo más característico es la filosofía de aprender haciendo cosas. No dar nada por hecho, cuestionarlo y testarlo para ver resultados por ti mismo y poder tomar decisiones con criterio. El lema es “When in doubt: draw”.

Aprendiendo árabe. Bocetos

Caligrafía rústica

RA: ¿Qué es lo que más te ha sorprendido del máster, los conceptos técnicos, el profesorado, el temario…?

PG: Lo que aprendes no se limita a un programa “oficial”. Hay una estructura, pero si quieres aprender algo, los profesores se van a sentar contigo volcando toda su experiencia en ti, o van a buscar a la mejor persona para que te enseñe lo que necesitas. Además tienes libertad casi total para decidir en qué poner tu esfuerzo. Es como hacer tu propio master.

Conocía más o menos a todos los profesores, pero reconozco que he flipado con Françoise Berserik, la profesora de talla de piedra y una diseñadora editorial con un gusto exquisito. Sigo enganchado a la talla de piedra después del master.

Ejercicio de tallado en piedra

RA: Damos por hecho que un buen nivel de inglés es fundamental para cursar el master. Además, dado que la nomenclatura tipográfica en español, algo confusa a veces, es una adaptación de la inglesa, ¿esto te ha supuesto alguna clase de dificultad o, por el contrario, conocer los orígenes de esta manera de nombrar te ha facilitado el nivel de comprensión de ciertos conceptos?

PG: Es muy importante que tu nivel de inglés te permita, como mínimo, entender el 100% de lo que te cuentan. En general mi nivel era bastante básico, pero llevaba mucho tiempo viendo conferencias y leyendo artículos de tipografía en inglés. Creo que gracias a eso no tuve ningún problema a la hora de entender y expresarme dentro del ámbito tipográfico. Entiendo y apoyo la importancia de tener vocabulario en español para los términos tipográficos, pero creo que a veces los extranjerismos están bien y son inevitables, sobre todo en la parte más técnica.

Correcciones

RA: ¿Qué consejos le darías a una persona que estuviera interesada en estudiar en La Haya? ¿Qué se necesita, además de que te acepten (dinero, organización, tiempo…)?

PG: Atrévete. Entrar es muy difícil, se presentan cientos de los mejores alumnos de todo el mundo, y solo entran 12 tras un proceso de selección basado en tu potencial y tu experiencia. Simplemente asúmelo y quítate la presión para poder prepararte y mostrar lo que vales.

Tiene muchas cosas muy bonitas, pero es un master duro. Vas a currar días y noches. Algunas asignaturas se te pueden hacer muy cuesta arriba… Pero tienes que estar listo para dar el máximo y aprender cada minuto.

A nivel logístico, evidentemente tienes que tener ahorros para mantenerte allí, pero es un master muy barato. Ronda los 2.000€ (mucho más barato que el resto de masters de tipografía). Allí puedes vivir con poco si quieres… Yo lo tuve que hacer y los precios no son mucho más caros que Madrid, por ejemplo. Además, hay una casa muy barata que va pasando de generación en generación de TM. Ya hemos vivido allí Bogidar, yo, ahora Carlos y el año que viene Ricard. Nuestra querida Typehouse 🙂

Escritorio de Pablo durante el máster Type and Media

RA: Háblanos un poco de Driver, tu proyecto final de máster.

PG: Pues ha sido un experimento fantástico. Driver es una familia para coches, con tres niveles: Driver Small es una variable font para tamaños pequeños en pantallas digitales. Tiene 4 ejes (ancho, grosor, intensidad y ajuste óptico) que ajustan las formas a las necesidades de tamaño, iluminación, jerarquía, color de fondo… Además ciertos glifos están diseñados para reconocerse rápidamente y funcionar bien en tamaños pequeños.

Driver, proyecto final de máster de Pablo

Driver Big es una versión más expresiva, con cuatro estilos. Está diseñada intentando emular el aspecto de los carteles publicitarios de las carreras de los años 60-70. Allí la publicidad inundaba los circuitos, y los grosores y condensaciones variaban mucho de un cartel a otro.

Driver Huge es una colección de números decorados, pensados para imprimirse enormes en el capó de un coche por ejemplo.

Ha sido genial poder dibujar un proyecto inspirado en un mundo que me gusta tanto. Fue mucho curro, completar un montón de masters. Recuerdo en la recta final, ver las 24 horas de Le Mans, y pasarme despierto todas esas horas trabajando y viendo la carrera en el proyector. No me preguntes porqué, pero lo disfruté mucho.

 

RA: Creo que se podría hablar de un antes y un después a nivel profesional tras realizar estudios de este nivel. ¿Nos puedes hablar un poco sobre tu evolución como diseñador de tipos?

PG: Totalmente. Incluso lo que pensaba que sabía, en realidad era un 0,1%. Estar allí me ha ayudado a ver la foto completa del proceso de creación de una tipo profesional. Llegué usando Glyphs, pero me pasé a Robofont para poder escribir mis propios scripts y trabajar con .ufo’s de forma más flexible. En TM aprendí a dibujar, espaciar, interpolar, hacer kerning… y también a pensar un proyecto. Tener las habilidades técnicas no lo es todo, y creo que planificar el tiempo y tomar decisiones argumentadas es algo vital en tipografía. Al salir de TM, tienes una base de todo eso, pero sigue siendo menos de un 50% de lo que necesitas saber para dedicarte a ello profesionalmente. Por suerte he seguido trabajando duro después con Bold Monday, mejorando las habilidades adquiridas y aprendiendo muchas cosas nuevas. Y por mi cuenta también estoy formándome todo lo que puedo en cosas que en TM no dio tiempo, con un poco de ayuda de amigos como Joancarles y Noe.

RA: Sobre Bold Monday: Una vez acabas el máster, ¿cómo surge la oportunidad de trabajar para Bold Monday?

PG: Pues de forma muy natural. Yo quería trabajar cuanto antes y seguir aprendiendo. Paul van der Laan había sido mi profesor durante el master y me había visto trabajar. Él y Pieter van Rosmalen decidieron darme la oportunidad y no puedo estar más contento y agradecido. Además, he podido participar en la nueva tipografía de IBM, y ha sido una pasada.

IBM Plex. Diseño de Mike Abbink & Bold Monday www.boldmonday.com

RA: ¿Cómo es el día a día en una fundición de renombre como Bold Monday?¿Tiene mucho peso el trabajo en equipo? 

PG: El trabajo en equipo es vital. Todo está muy bien organizado y cada uno sabe lo que tiene que hacer. He aprendido mucho sobre flujo de trabajo. El diseño inicial puede venir de una sola persona o de varias, pero durante el proceso todo se modifica si hay una buena razón para hacerlo. Además tenemos una relación de bastante confianza a la hora de trabajar, así que todos acabamos aportando nuestra pequeña parte para hacer que quede lo mejor posible.

 

RA: ¿Cómo ves el diseño de tipos en España desde tu perspectiva actual? ¿En qué línea se debe trabajar?

PG: No creo que yo pueda decir en qué línea se debe trabajar. Mi generación nace de una burbuja tipográfica que duró (¿dura?) desde 2012 más o menos. Hemos crecido al calor del Congreso de Valencia, de Unos Tipos Duros y de la experiencia de los profesionales que nos preceden. Ahora nos hemos juntado en el tiempo cuatro personas de mi misma edad que estamos empezando a trabajar profesionalmente, y además nos llevamos muy bien. Eso para mi es una noticia estupenda.

Para el futuro, me encantaría que siguiera subiendo el nivel tipográfico. Que los diseñadores gráficos usen menos tipos amateur, y los diseñadores tipográficos tuvieran menos prisa por vender proyectos a medio cocinar. Pero entiendo que eso es un deseo muy difícil, que requiere de otros pasos: que vuelva a haber eventos como el Congreso o Typomad (¡2019!), que las webs de diseño traten los contenidos con más profundidad y crítica, que las universidades apuesten por docentes bien formados… Se ha hecho muchísimo en los últimos años, pero ojalá sigamos mejorando entre todos.

RA: ¿Qué planes tienes para el futuro? ¿Volveremos a disfrutar de Typomad en breve?

PG: Pues además de Bold Monday, estoy trabajando en un par de tipografías más, experimentos de variable fonts, y poniendo en práctica lo que voy aprendiendo. De vuelta en Madrid, he seguido dando clase en varios Máster, y me sigue encantando. Quiero continuar compaginando la enseñanza y el diseño de tipos tanto como pueda. La verdad es que este año no he parado de currar, pero este verano quiero también terminar Driver y dejarla lista. Y más allá del verano, tengo planes con otras personas, pero eso ya lo hablamos más adelante.

Cuando volví a España, Nora (mi amiga y co-organizadora de Typomad) y yo queríamos volver a organizar el festival. Lo disfrutamos mucho, y tenemos muchas ideas para poner en marcha. Además, he estado presentando Typolabs y he aprendido cosas allí también. Pero al final nos han aparecido algunos obstáculos bastante desagradables. No solo nos niegan la ayuda pública, sino que encontramos muchas pegas por parte de algunas instituciones, que prefieren favorecer otras iniciativas privadas.

Nosotros queremos mantener las señas de identidad del festival: Un precio accesible a todo el mundo, un contenido de calidad internacional, y un enfoque joven, cercano y divertido. Typomad sucederá, pero para que salga bien tendrá que ser en 2019. Tenemos muchas ganas.

Nota: todas las imágenes han sido cedidas por Pablo Gámez. Nuestro más sincero agradecimiento por su buen hacer y disposición.