Fontown acaba de presentar Drupa como parte de su recién estrenado catálogo propio, lo que pone de manifiesto la decidida vocación de la empresa por ampliar horizontes e ir dando pasos adelante al ofrecer nuevas tipos diseñadas exclusivamente para la plataforma, que se suman a un amplio catálogo de más de 3.000 fuentes.

Fontown, como ya hemos apuntado en ocasiones anteriores en Rayitas Azules, es una plataforma tipográfica que pone al alcance de cualquier profesional del diseño un catálogo de tipografías de calidad bajo suscripción mediante el pago de una cuota mensual, ajustable a todos los bolsillos, lo que permite acceder con tan solo un click a todo su catálogo. Y, por supuesto, respetando y valorando el trabajo de los diseñadores de tipos.

Con Drupa, Fontown sienta un precedente que pretende ir más allá de la mera relación entre diseñador de tipos y distribuidora, ya que no solo se trata de diseñar nuevas tipografías para el catálogo, sino de trabajar conjuntamente con los diseñadores en la búsqueda de soluciones tipográficas que aporten valor al catálogo.

Drupa es una tipo semi serif diseñada para ser una todoterreno, versátil en todo tipo de entornos. «No teníamos nada parecido en el catálogo y queríamos empezar a diseñar tipos propias, pero, a su vez, queríamos aportar un valor añadido a nuestros usuarios», nos cuenta Lole Román, CEO y co-fundador de Fontown. «Gracias a las sugerencias de nuestros suscriptores pudimos delimitar las diferentes opciones que barajábamos y decidirnos por un estilo concreto», puntualiza Román.

Drupa, ligeramente condensada, está formada por 18 estilos e incluye, dentro de sus características OpenType, dos conjuntos estilísticos muy interesantes. El primero incluye variaciones en las letras «a», «e», «g» e «y» y el segundo aporta serifas rectas, potenciando su carácter más serio.

Para este primer nacimiento tipográfico, Fontown ha contado con el diseñador de tipos valenciano, Rafael Jordán, con el que hemos hablado para conocer los vericuetos del proceso de creación de esta nueva tipografía.

Rayitas Azules: ¿Cómo surge la colaboración con Fontown?

Rafael Jordán: Todo empezó con una llamada del equipo de Fontown, a los cuales ya conocía y manteníamos contacto, planteándome la colaboración. No había trabajado con ellos hasta entonces porque las fuentes que tenía en el mercado estaban bajo exclusividad en ese momento y, desde que conozco el proyecto, siempre me ha causado simpatía tanto por el planteamiento en sí como por la gente que lo conforma. Así que era una tarea que tenía pendiente, que he podido cumplir con el añadido de probar nuevas cosas y el honor de colaborar en la primera familia de su catálogo propio.

RA: ¿Cómo planteaste el hecho de seguir las pautas de una dirección de arte?

RJ: No dista mucho de cualquier otro proyecto de diseño gráfico, tratando de llegar al objetivo marcado y cumplir los plazos. Lo que define cualquier proyecto cuando se trabaja bajo una dirección de arte es la fluidez y claridad de la comunicación, y para ello hay que tratar de hacer las preguntas adecuadas. Si funciona se encauza rápidamente, pero si no lo hace, hay que buscar estrategias alternativas para intentar que esa comunicación funcione e incluso, en casos puntuales, hacer un poco de pedagogía. En este caso en particular la comunicación fue sencilla y cómoda. Quizás el hecho de que existiera una relación personal y una afinidad ayudó, pero lo más importante fue recibir directrices muy claras y concisas por parte de Fontown. Además, al tratarse de una colaboración, pude añadir más parte de mi visión propia e incorporarla, creando un proyecto que nos representara a ambas partes.

RA: ¿Nos podrías contar, a grandes rasgos, cómo ha sido el desarrollo de esta tipografía?

RJ: Como todo proyecto, comenzó con un brief. Normalmente, cuando trabajas con un cliente, tienes buscar la mejor solución que se adapte a sus necesidades, pero en este caso ya sabía de antemano cual era el estilo o los detalles, como la ligera condensación. Llegamos a la primera conceptualización en busca de las primeras formas: el ADN de la fuente, siempre trabajando a partir de la regular. Normalmente, se crean los masters extremos, lo que ahorra tiempo, pero en mi metodología veía necesario dibujar la regular porque, como una vez alguien me dijo, «en la regular está el alma de la familia».

Al ser una semi serif, jugamos un poco con el concepto de «semi esto, semi aquello», añadiendo pequeños detalles humanistas a la estructura racional. Con los caracteres básicos definidos, desarrollar el resto del set es relativamente sencillo, aunque fuimos añadiendo toques particulares en algunos glifos.

Todo este proceso va acompañado de multitud de pruebas, jugando con la fuente (probando usos, viendo qué o dónde funciona o no…). Es una de las partes que más disfruto puesto que se comprueba la funcionalidad, pero también ayuda a enamorarse del proyecto, algo que particularmente creo muy necesario (y lo practico mucho, solo hay que ver mi Instagram) para no
desfallecer en los procesos tan largos cuando se diseña una tipografía: es mágico ese momento en el que escribes tus primeras palabras o frases con una nueva fuente. También ayuda a tener nuevas ideas o perspectivas que no se habían contemplado, este fue el caso que nos llevó a crear dos sets estilísticos que crean dos texturas extras a la mancha de texto y añaden nuevos matices a la personalidad de Drupa.

RA: ¿Cómo te has sentido trabajando en equipo?

RJ: Normalmente yo asumo todo el control de los procesos, lo que conlleva mucho tiempo y esfuerzo. En este caso, mi papel fue puramente el de diseñar el sistema (completar el set de caracteres, etc.) y una vez acabada mi parte, dejar el resto en manos de Fontown. Lo recuerdo como una sensación rara. Entre alivio, por el trabajo que me ahorraba, y vértigo porque hay cosas, como el espaciado, que afecta mucho al resultado final y que viene influido por la visión propia que se tiene de esa fuente. Me es difícil despegarme de proyectos que, aunque son comerciales, no están destinados a una empresa o similares. Después estuve un tiempo sin saber nada de la fuente, trabajando en otros proyectos cuando un día me llamaron de Fontown por videoconferencia y me enseñaron el resultado final, con esas imágenes espectaculares… fue como ¡wow! Algo espectacular.

RA: ¿Qué es lo que más tiempo te ha llevado y lo que menos? 

RJ: Ha sido cómodo y fluido y tremendamente rápido todo. ¡He pasado casi más tiempo controlándome para dejar de añadir nuevos detalles a la fuente que diseñándola! La verdad es que lo que llevó más tiempo fue definir al detalle la estructura, pero debe ser así, no dedicar el tiempo debido a esta parte nos hará tener que deshacer el camino recorrido una y otra vez (doy buena fe de ello), así que finalmente nos acaba ahorrando tiempo. Ya en más detalle, hay glifos
como la «g» o la «s» que dependiendo del diseño siempre hay que dedicarles un tiempo extra.

RA: ¿Qué conclusiones sacas de la experiencia? 

RJ: Ha sido una experiencia diferente, pero muy grata y una espinita que me he sacado. Un ejemplo de que con la gente adecuada puedes disfrutar y experimentar otras metodologías sin renunciar a un buen resultado.

 

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